domingo, 8 de enero de 2017

LAS TRIBULACIONES DEL C.B. LA PALMA EN EL ASCENSO A SEGUNDA DE 1974

C.B. La Palma OJE
Tras un casi impoluto campeonato en la Tercera División Nacional (de ámbito provincial), en la que solo concede un empate en dieciséis partidos (con el C.B. Guancha de outsider), el C.B. La Palma afronta apenas una semana después de terminar la competición regular la fase de ascenso a Segunda División Nacional. Con el campeonato decidido hace tiempo –La Palma es líder desde la primera jornada-, el ayuntamiento capitalino (Pancho Martín, entrenador, y Manuel Pérez Cantillo, presidente, eran concejales a la sazón) y la delegación palmera de la Federación Tinerfeña de Baloncesto se mueven con habilidad entre bambalinas y consiguen que la fase por el ascenso se celebre en Santa Cruz de La Palma (en cualquier caso, la fase por rotación debía celebrarse en la provincia tinerfeña).

El ayuntamiento enmarca el torneo en las fiestas patronales de la Cruz y tiene lugar entre los días 17 y 19 de mayo de 1974 en la Ciudad Juvenil, escenario sito en la plaza de San Francisco (actual Museo Insular). Participan los campeones provinciales de Tercera División de Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y el Sáhara: Náutico, La Palma OJE y Sáhara OJE de El Aaiún. El primer clasificado obtiene como premio el ascenso directo a Segunda (ocuparía la vacante del descendido Pepsi Sansofé) y el segundo, promociona (espera para este menester el Zona Aérea de Las Palmas).

C.B. Sáhara OJE
El primer partido del torneo (C.B. La Palma-Sáhara OJE) está previsto que se celebre el viernes 17 de mayo a las siete y media de la tarde. Pero, curiosamente, y debido a la coincidencia horaria con el encuentro de fútbol televisado Atlético Madrid-Bayern de Múnich, partido de desempate de la final de la Copa de Europa (dos día antes españoles y alemanes habían empatado a uno), se traslada a las diez y media de la noche. El intempestivo horario impide que al día siguiente el periódico de la isla, Diario de Avisos, pueda acoger la oportuna crónica. No obstante, un breve en la primera página recoge el resultado del partido: 85-31. Sobre este resultado no hay dudas, porque así suman también los anotadores y se repite en varias informaciones. Por La Palma, juegan y anotan: Pepe Guerra (0), Alejo Cabrera (26), Julio Plata (5), Miguel Ángel Martín (0), Manolo López (0), Isidro Castro (4), Víctor Acosta (0), Quique Álvarez (11), Guillermo Hernández (4), Pacucho Arrocha (12) y Manolo de las Casas (23). Por el Sáhara OJE, los jugadores más destacados son los hermanos Ahmed, que anotan 9 puntos cada uno.

C.B. Náutico (Las Palmas)
El sábado 18 contienden a las siete de la tarde el Náutico de Las Palmas y el Sáhara OJE. La victoria sonríe al veterano equipo grancanario por 67 a 52, con arbitraje de Isidoro Ramón y Cabrera. Tampoco puede dudarse de este resultado, pues también suman así las anotaciones y se reitera en distintas noticias relacionadas con el torneo. El domingo 19, al mediodía, se enfrentan entonces el Náutico grancanario y La Palma por el ascenso directo. El equipo de Pancho Martín, con más problemas en la primera mitad, termina ganando con suficiencia por 79 a 57. Por La Palma, juegan y anotan: Pepe Guerra (0), Alejo Cabrera (10), Julio Plata (14), Emiliano Navarro (0), Manolo de las Casas (22), Pacucho Arrocha (10), Guillermo Hernández (0), Quique Álvarez (2), Víctor Acosta (14) e Isidro Castro (7). Visto el rendimiento del joven Manolo de las Casas, que aún no había cumplido los 17 años, no nos sorprenderá que lo reclute ipso facto Pepe Cabrera para el C.B. Canarias de La Laguna. Por el Náutico, el más atinado es Plasencia, que anota 15 puntos.

domingo, 18 de diciembre de 2016

EL ÓBITO DE LA TRIPLE PARIDAD: LAS PROPUESTAS

En la actualidad, se barajan varias propuestas que, de una forma u otra, certifican la desaparición del criterio de la triple paridad en la distribución de los escaños en el Parlamento de Canarias, con permiso, por supuesto, de quienes la defienden. Quizá la más conocida sea la de conformar una lista regional de diez diputados, por la que aboga el PSOE (y que ya propuso en 2004), pese a que este partido ha apoyado una reforma del Estatuto en la que se mantiene el criterio paritario. Esta solución también la han sostenido importantes expertos de la misma órbita ideológica, como López Aguilar, o independientes, como el profesor Hernández Bravo de La Laguna. Dado que probablemente en esta lista se integrarían candidatos de las islas capitalinas, al menos de facto, se acabaría con la paridad  entre las islas capitalinas y las no capitalinas. En esta dirección, se enmarca también la nueva propuesta de uno de los principales responsables de la triple paridad desde su origen, José Miguel Bravo de Laguna, a través de la formación Unidos por Gran Canaria, con la diferencia de que esa lista de diez nuevos escaños se distribuye por provincias (cinco para cada una), cuyos diputados se asignarían en función de los restos no utilizados. 

     Otra de las propuestas más reiteradas en los últimos tiempos es la de incrementar en tres, cuatro o cinco escaños las circunscripciones de Tenerife y Gran Canaria. En 2001, con Román Rodríguez de presidente del Gobierno, se tramitó en el Parlamento una proposición de ley presentada por AHI para reformar el sistema electoral, en la que se proponía una modificación del sistema concretado, en relación con la triple paridad, en el aumento del número de diputados a sesenta y seis (tres más por cada una de las islas capitalinas). La iniciativa merecía una consideración positiva, cuando menos por desarrollar por primera vez el artículo 9 del Estatuto de Autonomía de Canarias y fijar el sistema electoral mediante ley, pero no prosperó. Aquella propuesta coincide con la actual de Ciudadanos (aunque ahora en sede parlamentaria ha manifestado otra) y es similar a la formulada por Nueva Canarias, que proponen cuatro diputado más para las islas de Tenerife y Gran Canaria, para un total de sesenta y ocho, dentro del Pacto por la Democracia en Canarias. En la misma dirección, la plataforma Demócratas para el Cambio aboga por que sean cinco, para un total de setenta diputados en la Cámara (aunque, como Ciudadanos, en la comparecencia en comisión parlamentaria ha planteado otra diferente).

La alternativa de asignar un número mínimo de diputados por isla (uno, dos, tres diputados) y el resto por población o lista regional, con bastante predicamento en el derecho comparado autonómico, la barajan pocos en estos momentos y, al menos en teoría, tampoco mantiene la triple paridad. Aquí encajaría, no obstante, la propuesta que ha publicado en Canarias Ahora (18/09/2016) el periodista Andrés Campos Palacios. Tres diputados por isla (veintiuno) en listas abiertas y con criterio mayoritario (solo se puede votar a dos candidatos) y una lista autonómica de treinta y nueve diputados, que –mira por dónde- es la que defendía el PSOE en 1982. En esta propuesta incluimos también las insertas en los anteproyectos de EAC del PSOE y del PCC-PCE (ambos de  1979), que preveían un mínimo de cuatro o cinco diputados por isla y una lista regional hasta cincuenta y seis (PSOE) y hasta setenta diputados (PCE), así como la de la Mesa de Partidos de 1980, como una de sus opciones.

Fernando Ríos, antiguo comisionado del Gobierno de Canarias para el Autogobierno, ha propuesto como solución la existencia de dos cámaras: una de representación proporcional por población y otra territorial en la que tengan representación por igual todos los cabildos. El modelo tampoco es nuevo. Fue uno de las que barajó en su momento el catedrático de Derecho Político Gumersindo Trujillo en los albores del Estatuto e incluso coincide con el que formuló el abogado palmero Carlos Lugo Sosvilla en el Club Prensa Canaria de Las Palmas en 1980.

Marginal podemos considerar la propuesta insinuada, puntualmente, por el senador del PP Antonio Alarcó, que se ha pronunciado por la existencia de dos circunscripciones provinciales. Una entelequia en Canarias, en cualquier caso, y completamente enfrentada a la realidad geográfica y a la organización territorial que nos hemos dado (isla).

Por fin, recientemente (por lo que se ve, las propuestas varían con una periodicidad inaudita) Ciudadanos, cuya líder en Canarias es la palmera Melisa Rodríguez, ha planteado una solución distinta a la mera agregación de diputados a las islas capitalinas, que se concreta en la distribución territorial de treinta y dos escaños conforme a la regla de la triple paridad (8 Tenerife y Gran Canaria; 4 Lanzarote, Fuerteventura y La Palma; y 2 La Gomera y El Hierro) y el resto, veintiocho (o treinta y ocho, si nos vamos a setenta diputados), de conformidad con el criterio poblacional, lo que supondría: +12 para Tenerife, +11 para Gran Canaria, +2 para Lanzarote y Fuerteventura y +1 para La Palma. En el mismo sentido, la plataforma Demócratas para el Cambio sugiere ahora una distribución similar: cuarenta y ocho escaños de acuerdo con el criterio paritario (12 Tenerife y Gran Canaria; 6 Lanzarote, Fuerteventura y La Palma); y 3 La Gomera y El Hierro) y veintiuno (hasta sesenta y nueve), en una denominada "bolsa de restos".

UN ESCOLLO PARA LA TRIPLE PARIDAD: LOS DIPUTADOS DE LA PALMA Y FUERTEVENTURA

El Estatuto de Autonomía de Canarias, en su singular disposición transitoria primera, asigna ocho diputados para la isla de La Palma y siete para la de Fuerteventura. Hoy, sin embargo, esta isla tiene más habitantes que aquella. En la actualidad, a La Palma el Padrón le asigna apenas 83.442 habitantes, mientras que Fuerteventura alcanza ya los 110.035 habitantes. Lanzarote, por cierto, supera incluso los 140.000.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que cuando se tramita el primitivo EAC (1981-1982), La Palma tenía 76.426 habitantes, Lanzarote 53.452 y Fuerteventura 30.185, y a pesar de ello, en virtud del criterio de la triple paridad, a La Palma y a Lanzarote le asignaron el mismo número de diputados, ocho, y a Fuerteventura, solo uno menos, siete. Es más, aún en 1996 cuando se reforma el Estatuto, La Palma tenía 81.507 habitantes, Lanzarote 77.379 y Fuerteventura 42.938, es decir, todavía La Palma doblaba el número de habitantes de la Maxorata. Pese a ello, se mantuvo el reparto original. Por lo tanto, la primera consideración que debemos hacer es que, en otros tiempos, Fuerteventura siempre estuvo sobrerrepresentada en relación con La Palma, con el fin de observar la citada triple paridad.
La segunda consideración ha de tener en cuenta el censo electoral, que nos arroja las cifras siguientes para el último proceso autonómico (2015): La Palma 85.338 electores, Lanzarote 91.666 y Fuerteventura 61.703, por lo que la isla bonita mantiene un censo de electores todavía superior al de Fuerteventura. En este sentido, la diferencia de escaños actual estaría justificada.

Por último, una tercera consideración nos proyecta a la distribución de escaños en las islas Baleares, donde una situación similar existe desde la aprobación de su Estatuto de Autonomía y su posterior ley electoral de 1986. Además, precisamente la ley fue objeto de un recurso de inconstitucionalidad por estimar el recurrente, por un lado, que la atribución de un escaño a Formentera convertía el sistema proporcional en mayoritario y, por otro, porque era discriminatorio que Ibiza tuviese un escaño menos (12) que Menorca (13), cuando tenía más población de derecho. No obstante, el Tribunal Constitucional, en la sentencia 45/1992, de 2 de abril, desestimó el recurso, al estimar plenamente ajustada a la Constitución la referida regulación. En primer lugar, porque en forma alguna se demostró que “el censo” de Menorca fuera “significativamente” menor que el de Ibiza, por lo que no parecía que se diera una situación de manifiesta y arbitraria desproporción en el ejercicio del derecho de sufragio entre los ciudadanos de ambas islas. En segundo lugar, porque, aunque se admitiese una diferencia de trato entre ambas islas, ello tendría una explicación razonable y no discriminatoria en el hecho de que también, a efectos de cómputo, se debía considerar la unidad entre Ibiza y Formentera (con un mismo consejo insular), porque con ello se aseguraba la adecuada representación de esta.

Sin embargo, con ocasión de la reforma del Estatuto balear de 2007, la situación podría parecer ya contraria al artículo 23 de la Constitución, en relación con el artículo 14, pues la diferencia de población pasaba a ser considerable y además, con dicha reforma, se creaba el consejo insular de Formentera (constituido por los concejales de su ayuntamiento). En la actualidad (con datos de 2015), la población de Ibiza alcanza los 144.042 habitantes, y la de Menorca, los 93.117, y la distribución de los escaños mantiene a Ibiza con doce, y a Menorca con trece.

En cualquier caso, no podemos perder de vista lo que ha advertido el Tribunal Constitucional, en Auto 240/2008, que “una prolongada inacción del legislador, consintiendo durante periodos excesivos alteraciones significativas que desvirtúen la proporcionalidad puede llegar a provocar la inconstitucionalidad sobrevenida de la norma…”.

¿Cómo arreglarlo? En el futuro, si queremos mantener las paridades, la solución solo será plausible aumentando el número de parlamentarios en cuatro (hasta 64), con la siguiente distribución: un escaño más para Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura, y un cuarto, o bien para Lanzarote –doble paridad– o bien para El Hierro o La Gomera –triple paridad–.

* Publicado previamente en la edición digital de Diario de Avisos.

viernes, 18 de noviembre de 2016

PARIDADES Y SOBRERREPRESENTACIÓN EN EL DERECHO AUTONÓMICO

Como ha afirmado el profesor Javier García Fernández, catedrático de Derecho Constitucional, no hay solo un sistema electoral admisible, por lo que cada país (y cada comunidad autónoma) ha de buscar el que mejor se adapte a su propia realidad y a sus necesidades políticas. Asimismo, ningún modelo electoral es neutral, pues todos potencian un aspecto de la representación en detrimento de otros que también merecen consideración y respeto.

En cualquier caso, todos los sistemas electorales autonómicos deben partir del artículo 152.1 de la Constitución, que no solo establece que la organización institucional autonómica se basará en una Asamblea legislativa, elegida por sufragio universal, con arreglo a un sistema de representación proporcional, sino que, además, ha de asegurar la representación de las diversas zonas del territorio. Y en este sentido, todos los estatutos de autonomía han tendido a sobrerrepresentar a las circunscripciones menos pobladas, y consiguientemente a subrrepresentar a las más pobladas. Es verdad que los Acuerdos Autonómicos de 31 de julio de 1981 (apartado 4.1.5º) dispusieron que la corrección territorial entre las circunscripciones con menor y mayor censo electoral debía oscilar entre 1 a 1 y 1 a 2,75, pero también advirtieron que esto debía ser así, salvo que las fuerzas políticas  propusieran de común acuerdo otra fórmula, como ocurrió finalmente en Canarias y en otros territorios.

Luis López Guerra, también catedrático de Derecho Constitucional y ahora magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ha escrito que la sobrerrepresentación no tiene por qué ser negativa, y se explica: (1) siempre que la ventaja no sea evidentemente desproporcionada y (2) siempre que sirva para alcanzar objetivos necesarios para la comunidad política, como el de colocar en una posición de igualdad efectiva a los electores de zonas desfavorecidas.

Pero vamos al grano. Aunque gran parte de la doctrina considera a las paridades canarias como algo “extravagante”, en el Derecho autonómico español encontramos algún ejemplo parangonable, en particular el modelo vasco, que reparte equitativamente 75 diputados entre los tres territorios históricos. En este caso, resulta intrascendente que su Estatuto no califique el régimen de sufragio como igual, y si bien el nivel de sobrerrepresentación o de “prorrateo desviado” (malapportionment) que se produce es menor, el diseño y su propósito son asimilables al canario. El profesor de Ciencia Política de la UPV Alfredo Retortillo explica, como justificación, que la autonomía vasca no es un sujeto unitario, sino la suma de los derechos de los tres territorios históricos.

Los otros modelos autonómicos cercanos al canario son aquellos en los que se establece un número amplio de diputados de partida. Un ejemplo próximo puede ser el de Galicia (22 A Coruña, 19 Pontevedra, 15 Lugo y 15 Orense, en 2001), que hoy asigna 25 diputados A Coruña, 22 Pontevedra, 14 Lugo y 14 Orense, con un número mínimo de salida de 10 diputados por provincia o circunscripción. El número de parlamentarios de partida es aun de 13 en Aragón (35 Zaragoza, 18 Huesca y 14 Teruel), con el nivel de sobrerrepresentación más alto del país después de Canarias y Baleares, aunque sin que se logre una paridad quizá aconsejable, pues en este caso la suma de Huesca y Teruel alcanza los 32 diputados por los 35 de Zaragoza. Por fin, en la Comunidad Valenciana (40 Valencia, 35 Alicante y 24 Castellón) y Extremadura (36 Badajoz, 29 Cáceres) se distribuyen hasta 20 diputados de forma paritaria.