martes, 23 de agosto de 2016

LA COMPETICIÓN DE VERANO DE SANTA CRUZ DE LA PALMA (II)


Aquí Estoy Coansa Seat,
campeón entre 1988 y 1990
La clausura de la Ciudad Juvenil, ubicada en el que fuera convento de San Francisco y luego cuartel del Ejército, para proceder a la rehabilitación de todo el inmueble como complejo museístico, marcó una nueva etapa de la tradicional competición de verano “José Luis Acosta Rodríguez”. El torneo se trasladó entonces, reviviendo épocas pretéritas (los años 50), a la plaza de Santo Domingo, que durante dos años compartió sede con las canchas del Instituto de Bachillerato Alonso Pérez Díaz, escenario principal del torneo hasta 1997. La realidad es que se perdía el sabor de antaño, aquel que sólo ofrecía la antigua pista de la OJE, sus canastas, sus gradas de madera y sus tantos recovecos, pero la competición ganaba con unas instalaciones que permitían dos canchas al uso (además de la plaza) y, por lo tanto, la disputa de varios encuentros a la vez. El problema de las pistas del Instituto, aparte de su tortuosa ubicación, fue que durante algunos años carecieron de graderíos (al menos hasta 1992, cuando se construyó un pequeño tendido en alto), por lo que, para los espectadores, las instalaciones resultaban bastante incómodas.

Instituto La Palma,
campeón en 1984
Durante la mayor parte de este periodo fue el incombustible Roberto Rodríguez Estrello quien lideró la organización de la competición, con la colaboración de José Gabriel Ventura, Inés González  —durante algunas competiciones, como presidenta— Nieves Fernanda Martín, José Manuel Pérez, Juan José Rodríguez, Santi Pérez o Pedro Tabares, entre otros. El torneo alcanzó su cenit en 1986 y 1987, con 43 equipos participantes, y en 1992, con 48. Luego, por espacio de algunos años, se intentó mantener su atractivo en la ciudad incluyendo otras disciplinas (fútbol-sala, pesca, ajedrez, cross…) y celebrando brillantes actos inaugurales. No obstante, al menos hasta 1993, la tradicional competición gozó de buena salud, alimentada por los propios medios de comunicación que le otorgaban una importante cobertura, gracias al interés que mostraban Carlos Negrín, Santi Pérez, Suso Nuño o Amado González. En 1994 se inició un paulatino declive, que duró algunos años, pese a que se inauguraron, junto al puerto, las nuevas instalaciones deportivas de la Avenida Marítima, espacio que progresivamente fue albergando el torneo.
Alameda Friger, campeón en 1985
Esta nueva etapa también se trasladó a los equipos punteros. La diarquía Buitres-Ajax terminó por desaparecer, probablemente favorecida por la irrupción —sin continuidad— del Sporting Avenida. De los equipos de la primera época apenas permanecía el enraizado Juventud, casi siempre vinculado a Paco Feliciano, y una nueva versión del histórico Ajax que, si bien se proclamaba heredero del clásico, nunca se le reconoció del todo esa sucesión. Hasta 1990 fue el entorno del exitoso Instituto La Palma el que dominó las competiciones, ganando el torneo reinaugural de 1984, y luego distribuyéndose en los tres equipos que marcaron su ritmo (Ajax, Aquí Estoy y Tocuyo), con permiso de los veteranos de la U.B. La Palma, concentrados en las distintas apariencias del Friger. El Ajax fue campeón en 1986, final (la única disputada en el pabellón de Miraflores) resuelta en el último segundo con una canasta triple de Nicol González en la primera aparición del Tocuyo (Inválidos del Tocuyo aquella edición), el Friger (Alameda y Cuatro Esquinas), que entrenaba José Felipe Antón, en 1985 y 1987, y el Aquí Estoy Coansa SEAT de Santi Pérez, entre 1988 y 1990, el primer triplete tras el conseguido por el Buitres en los años setenta. Los noventa fueron cosa del Capri Sport Isla Bonita (1991), Ajax Mutua Tinerfeña (1992), Juventud Popis (1993), Semos Peligrosos Casa Escobar-Viajes Mundipalma (1994), Chelo Bar Sputnik (1995 y 1996) y, finalmente, Luto San Martín (1997-1999), equipo liderado por Sebas Arrocha y Manolo de las Casas.
Capri Basket, campeón en 1991
En una primera época, el nuevo Ajax siempre estuvo vinculado a la órbita de José Ángel Castro, Nicol González o Rafa Aciego, mientras que el Aquí Estoy lo estuvo al de Santi Pérez (entrenador-jugador) o Emilio Govantes. El Tocuyo cuenta en el haber de Juan José Rodríguez y sus equipos de formación y el Friger, en el de José Luis López y Carlos Emiliano, con Antón de coach. Pero un elenco aún mayor de buenos jugadores solían rotar entre los principales equipos: David Pérez, Paco de las Casas, Fernando Peña, Carlos Damas, José E. Carballo, Kiko Hernández, Fernando Martín Sa, Toño Pérez, Chani Gómez, José Mª Sicilia o Jorge de la Torre, además de varios veteranos ilustres que continuaban en la brecha. Lo mismo ocurriría en una segunda época, en los noventa, en la que a Carlos García Menotti siempre lo ligaremos con el Capri Sport Isla Bonita, o a César Carballo, Juan Luis García o Iván López con el Chelo Bar Sputnik. La lista se incrementó con jugadores de la talla de Pipi Cabrera, Julio García, José Carlos Domínguez, David Rodríguez, Sebas Arrocha o el regreso de Óscar Peña o Manolo de las Casas, dos de los jugadores palmeros más sobresalientes de todos los tiempos.
Aquí Estoy Coansa Seat,
campeón en 1993
El traslado de instalaciones también afectó a la competición sénior femenina, otrora sometida al poderío del dúo Buitres-Play Boy, en el que la intrusión del Sporting Avenida también causó estragos. El Retorno repitió en 1984, dando paso a varios campeones efímeros: Pérgola Cantú (1985), Banco di Plaza (1986) y Juventud (1987), que sirvieron de antesala al dominio absoluto que ejercieron las féminas del Aquí Estoy entre 1988 y 1993 (cinco títulos, cuatro consecutivos, los dos primeros patrocinados por J&B y los siguientes por Coansa Seat). Este equipo lo comenzó preparando Santi Pérez, pero lo continuó haciendo con el mismo éxito Julio García. En 1992 el campeonato fue para la Escuela de Baloncesto Deportes Pivot, dirigida por Fernando Peña. La etapa finalizó con dos nuevos dobletes, el primero del Breña Baja Deportes Pivot de José Mª Sicilia (campeón en 1994 y 1995), ya compartiendo escenario con las nuevas canchas de la Avenida Marítima, y el segundo del Flash Puenting (triunfador en 1996 y 1997). Entre las jugadoras más determinantes de este periodo, nos acordamos de Aci Barella, Cuchi López, Maite Febles, Pilar Felipe, Arminda Sánchez, Rosa Hernández, Mayte Rodríguez, Susana de Paz, Cristi Hdez. Ramírez, Begoña Negrín, María José Martín, Cristina Hdez. Carnicer y un largo etcétera.


Breña Baja Deportes Pivot, campeón en 1994 y 1995

miércoles, 27 de julio de 2016

LA COMPETICIÓN DE VERANO DE SANTA CRUZ DE LA PALMA (I)

Nuestra tradicional Competición de Verano de baloncesto comenzó a disputarse el 31 de julio de 1972, precisamente con un partido Buitres-Ajax. No obstante, la victoria final del primer torneo fue para el histórico Mamey, de Manolo Jaubert (equipo que no tendría prolongación), tanto en la categoría masculina (Carlos Valcárcel, Paco Ayudarte, Carlos Martín, Isidoro Ramón...) como en la femenina (Fernanda Martín, Tona Brito, Dela González, María Rodríguez…). El torneo se inauguró con cinco equipos masculinos (Ajax -subcampeón-, RILP-53, Cóndor y Buitres) y seis femeninos (5 Rosas –subcampeón-, Los Ángeles, Cóndor, Buitres y C. Instituto) y tuvo como precedente inmediato el denominado Campeonato Social de Verano del C.B. La Palma de 1971, ideado por Pancho Martín.

A partir de la segunda edición empezó la “diarquía” que ejercieron durante largos años los equipos del Buitres (primero Ocsaca) y del Ajax (tantos años Chicote), en una competición que siguió creciendo en todos los sentidos, en especial, en participación (28 equipos en 1976) y popularidad. Pronto se convirtió en insular, extensión que estrenó el Aridane Anra en 1973 (y el Laguna Sauces y Atlántida Falpe en 1974 y 1976, respectivamente), transformándose en tradicional el importante apoyo de multitud de casas comerciales.

Ajax Óptica Chicote (1973)
Buitres Toyota (1978)

Las siguientes cinco competiciones se las repartieron el Ajax (campeón en 1973, con Facundo Daranas, y 1975, con Ventura Sanjuán) y el Buitres (campeón en 1974, con Isidoro Ramón, y 1976 y 1977, como Afelsa y Toyota, respectivamente, con Roberto Estrello), alternándose también en los subcampeonatos. Quizá el propio Roberto Estrello, Alejo Cabrera, Manolo de las Casas, Carlos Bravo, Isidro Castro y Carlos Valcárcel (más tarde también Emiliano Navarro o Luis Martín Sa) sean los nombres más repetidos entre “los buitres” y Eduardo Aciego, Simón Martín, Alonso Lugo y Guillermo Hernández (además de Víctor Acosta y Quique Álvarez, fichados del Juventud, a partir de 1975, o José Luis López), entre “los ajax”. Los partidos Buitres-Ajax despertaron, desde un principio, una expectación inusitada, pese a que la organización los declaraba "de pago” como medio para recaudar fondos. Entre 1978 y 1983, continuó la competición dominada por ambos equipos (Buitres -Toyota y Fagor-, campeón en 1978 y 1980, y Ajax -Op. Feliciano-, en 1979 y 1983), con la excepción de los años 1981 y 1982, en los que irrumpió con fuerza el Sporting Avenida para certificar el óbito del régimen implantado por las formaciones históricas y llevarse ambos torneos con suficiencia. El equipo de Sergio Hernández Sanfiel, que entrenaba José Felipe Antón, contaría para su hazaña con las mejores promesas de la época: Juan Méndez, Óscar y Fernando Peña, Manolo Rodríguez [Calderón], Orlando Acosta, Luis Martín Sa o Toño Pérez [Gata], entre otros.

Buitres Saab (1973)
Play Boy (1978)
En la categoría femenina, las primeras competiciones las dominó el Buitres Saab, que entrenaba Estrello (campeón en 1973, 1974, 1975 y  subcampeón en 1976, y campeón en 1977 como Buitres Bar España). Su máximo rival fue el Play Boy (antiguo Cinco Rosas), que fue subcampeón en 1974 y 1975 y campeón en 1976 y 1978. Alicia Sanfiel, Tona Brito, Dela González, María Rodríguez, Fernanda Martín, Meme Pérez, Matita Henríquez, Nieves Pérez, Lourdes de Paz o Nieves Alonso fueron algunas de las jugadoras más destacadas de entonces. Buitres, ahora Celgán (campeonas nuevamente 1979 y 1981) o Play Boy (triunfadoras en 1980, dirigidas por Pedro Hernández Cabrera), siguieron reinando en la competición hasta 1981. El verano siguiente, fue cosa del novel Sporting Avenida, como en la categoría masculina. Finalmente, el legendario Retorno obtuvo el último torneo de esta etapa, con su victoria en la competición de 1983.

lunes, 11 de julio de 2016

PEDRO PÉREZ DÍAZ Y EL RESTO DE PRECURSORES DE LOS CABILDOS INSULARES


Los cabildos insulares cumplen 104 años
Los modernos cabildos insulares se crean por Ley de 11 de julio de 1912. “Oficialmente” fue en la asamblea de Tenerife de 1908 donde, por primera vez, a instancia de su ponente, Ramón Gil-Roldán y Martín, se propuso la creación de un organismo insular, al que se denominó cabildo, compuesto por representantes elegidos por sufragio de toda la isla y con las atribuciones que la ley confería a los diputaciones provinciales (entonces beneficencia, instrucción pública y caminos vecinales). Pero  este diseño ni era novedoso ni se explayaba con el más mínimo desarrollo. Es más, los propios asambleístas acordaron que, a fin de perfeccionar con mayor estudio las anteriores bases o de llegar a sistematizar una completa organización autonómica que pudiera someterse a las Cortes, se nombrase una comisión que se encargara de este trabajo. Asimismo, la idea tampoco prendió con facilidad en los ámbitos del Poder central, no de otra forma se explica que el proyecto de ley aprobado por el Gobierno Canalejas no incluyera esta solución, independientemente de los tejemanejes de León y Castillo. El republicano Gil-Roldán insistió en sus ideas autonomistas en la asamblea tinerfeña de 1911, en la que intervenía como ponente Benito Pérez Armas, incorporando una enmienda sustancial sobre la composición de los cabildos, a los que también denominaba “consejos” como Pérez Díaz, lo que demuestra la proximidad de sus planteamientos con las tesis del letrado  palmero. En general, en el abogado y también poeta tinerfeño, se advierte una fuerte influencia de los postulados de Pedro Pérez Díaz.

A Benito Pérez Armas no se le conoció posición a favor de la autonomía insular hasta noviembre de 1908, en un discurso ofrecido ante una asamblea regional, posición que reiteró casi tres años después en la asamblea tinerfeña de 1911, como portavoz de la ponencia, incidiendo en particular en la cuestión divisionista y no en la autonomía insular. Luego solo contamos su elocuente intervención, como presidente de la Diputación Provincial, en la información parlamentaria durante la tramitación del proyecto de ley y su buena sintonía con el presidente Canalejas, con el que al parecer trabó una gran amistad. Interesante contribución, sin duda, pero muy alejada de la consistente, pertinaz e integral de Pérez Díaz.

Tampoco puede considerarse que fuera el historiador Manuel de Ossuna y Van den Heede quien planteara originalmente, en 1904 (cuando publicó su obra El regionalismo en las Islas Canarias), la recreación de los cabildos insulares, dado que su trabajo se ocupaba de los antiguos cabildos o areópagos municipales sin ninguna referencia a que esta organización mutatis mutandi pudiera articular el cuestionado régimen administrativo del archipiélago. De ahí que, aún en 1906, cuando se le cuestionaba por el regionalismo en el diario El Progreso, no introdujera propuesta alguna en este sentido en su respuesta. Cosa distinta es que su rememoración facilitara el consenso sobre la denominación que había de darse a los nuevos organismos y advirtiera de una organización que ya había funcionado en el pasado, teniendo en cuenta, además, que era miembro de la ponencia que incorporaba el nuevo organismo en la asamblea tinerfeña de 1908. Con posterioridad, por cierto, Ossuna se convirtió en uno de los personajes más críticos con los nuevos cabildos, aunque fuera a raíz de la aprobación del reglamento provisional, muy reprobado en Tenerife.

En los últimos años acaso se ha sobredimensionado la contribución de Manuel Velázquez Cabrera en el nacimiento de los modernos cabildos. La aportación del jurista majorero, a nuestro juicio, no resulta en absoluto comparable a la de Pedro Pérez Díaz. La idea sobre la autonomía insular en Manuel Velázquez no se conoció hasta finales de 1909, cuando esta posición ya se había generalizado al menos en la provincia occidental. Por otro lado, en el documento plebiscitario esta demanda ni ocupaba un lugar preeminente, cediendo ante las pretensiones sobre la representación parlamentaria, ni se desarrollaba convenientemente. Tampoco podemos obviar, asimismo, que la participación en el plebiscito (para solo cuatro islas), siendo importante, no sobrepasó el 50% de la población en ninguna isla, ni siquiera en Fuerteventura, alcanzando, por ejemplo, un porcentaje testimonial en La Gomera (7,13%). Todo ello, sin perjuicio de que, tras su tramitación parlamentaria, el Congreso rechazó sus bases, defendidas por el diputado catalán Pi y Arsuaga, aunque pasasen más tarde a formar parte de la documentación incluida en la tramitación de la ley, como algunos otros textos relacionados con el problema de Canarias.

sábado, 25 de junio de 2016

LOS ÁRBITROS DEL BALONCESTO PALMERO HASTA 1975


Los primeros árbitros del baloncesto palmero (y por ende, del baloncesto canario) fueron dos de sus principales precursores: Alfredo Díaz Moreno y Miguel Bethencourt Arrocha. Ambos, en especial el primero, dirigieron los partidos del primer campeonato “oficial” que se celebró en la isla, entre enero y marzo de 1934. Miguel Bethencourt habría arbitrado, además, el 30 de octubre de 1933 el primer encuentro de baloncesto en la isla, de carácter amistoso, por lo que se le suele considerar el primer árbitro de baloncesto de Canarias, aunque, a nuestro juicio, sería injusto que no compartiera dicho honor con el referido Díaz Moreno. Por cierto, en aquellos partidos de entonces actuaba un solo colegiado (y así fue durante muchos años), pese a que el reglamento internacional ya preveía un árbitro y un auxiliar.
Durante las siguientes competiciones que se suceden a lo largo del periodo republicano se incorporan nuevos colegiados como García Checa, Ceciliano Cabezola o Domingo Cruz, y en 1935 se convocan los primeros exámenes para árbitros de basket-ball. Tras el paréntesis de la Guerra Civil (que en el baloncesto palmero fue breve), los árbitros más activos son entonces Ángel de las Casas Cabezas, Gonzalo Castro Santos y el ya citado Ceciliano Cabezola. El colegio de árbitros se reorganiza a finales de de los años cuarenta, nombrando presidente a Alfredo Pérez Díaz, con quien colabora el propio Miguel Bethencourt.
Los años cincuenta son cosa de Domingo Martín Lorenzo, Ramón Ramos Pérez, Celestino Concepción, Gabriel Gómez Forns y del propio Alfredo Pérez Díaz. Ramón Ramos, que había sido jugador del histórico Canarias de Madrid,  pasa a presidir el colegio de árbitros a principios de los años sesenta y, durante gran parte de esa década, es el árbitro más activo, multiplicándose por doquier, a falta de "trencillas", junto a Luis Henríquez Pestana. No será hasta 1965 cuando los partidos comiencen a dirigirse por dos árbitros, aunque en la península ya se hacía desde 1947. Precisamente Luis Henríquez Pestana y Juan de la Barreda Pérez, este uno de los mejores jugadores de la época, son los primeros colegiados palmeros en dirigir en Tercera División Nacional, puesto que conforman la pareja de árbitros habitual en los encuentros como local del C.B. La Palma en su estreno oficial en la temporada 1967-68.
En 1969 se celebra un cursillo de arbitraje en Santa Cruz de La Palma (que se repite en 1970, en este caso también en Los Llanos de Aridane) que permite restablecer la delegación insular del colegio de árbitros tinerfeño. Se trata además de la temporada en la que se inicia en este menester Pedro Hernández Cabrera, luego uno de los mejores árbitros del baloncesto FIBA. En aquellos cursillos se forman los colegiados más destacados de las temporadas venideras: Isidoro Ramón Acosta (el primer árbitro palmero en dirigir en la entonces Segunda División Nacional), Ramón Pérez Frías, Pedro García Arribas, José Luis Martín, Jorge Morera Guanche, Carlos Tena Castellano o Carlos Martín Herrera. Hernández Cabrera “pita” en Primera División desde la temporada 1972-73, con apenas 19 años, y en la temporada siguiente se inicia en el "oficio" el saucero Ángel Recuenco Rodríguez, que también sería internacional y arbitraría 17 años en la máxima categoría del baloncesto español. José Manuel Cabrera Matos se convierte en presidente de la delegación palmera del colegio de árbitros en 1974 y sobre 1975 se incorporan como árbitros de Tercera División Eduardo Brito y Antonio (Toni) Hernández, los últimos nombres de este somero repaso por los principales árbitros de la historia de nuestro baloncesto.

* Fotos (de arriba a abajo): Alfredo Díaz Moreno, Miguel Bethencourt Arrocha, Gabriel Gómez Forns, Isidoro Ramón Acosta, Pedro Hernández Cabrera, Carlos Tena Castellano, José Manuel Cabrera Matos y Ángel Recuenco Rodríguez.